Canal 40

noviembre 17, 2009 at 7:58 pm Deja un comentario

Exposición de hoy sobre el canal 40

El jueves 19 de mayo a las doce del día estalló la huelga en el Canal 40; un acontecimiento apenas precedido por sendas notas publicadas en las versiones en línea de El Universal y Reforma y horas más tarde comentado por Ciro Gómez Leyva –a la fecha todavía subdirector de noticias de la televisora- en su espacio vespertino de Radio Fórmula.

A punto de concluir el sexenio salinista, el empresario mexicano Javier Moreno Valle obtuvo la concesión de la televisora, que en diciembre de 1994 inició sus transmisiones de prueba. Seis meses más tarde, en junio de 1995, CNI Canal 40 estrenó en su programación en la banda de UHF. Quizá porque la experiencia de Moreno Valle en medios había sido sobre todo en el campo de la información, los contenidos del nuevo canal dieron prioridad a los géneros de este rubro desde sus inicios.

Fue la programación que imprimió un sello distintivo a la emisora la que eventualmente la conduciría por una especie de desfiladero. En 1997, poco antes de iniciar la transmisión de un programa en el que se presentaban testimonios sobre los abusos de Marcial Maciel, se recibió una amenaza de censura. De transmitirse el programa de marras anunciado en promocionales previos, se cancelaría la publicidad de buena parte de la no tan abundante cartera de anunciantes. Los directivos asumieron el reto y la amenaza se cumplió. De un día para otro, Canal 40 perdió buena parte de su publicidad y, con ella, parte importante de sus ingresos. De cualquier manera, las transmisiones continuaron, a la vez que los problemas económicos comenzaban a asomarse.

Convenio con Ricardo Salinas Pliego y el Chiquihuitazo

Hacia mediados de 1998 Ricardo Salinas Pliego, concesionario de TV Azteca, ofreció a Moreno Valle una posible salida a la situación económica que amenazaba con el funcionamiento del canal. Mediante la firma de un convenio, una parte del espacio de CNI sería cedido para la retransmisión  de programas entonces considerados por el equipo de Salinas Pliego como lo suficientemente exitosos para su repetición en día y horario diferentes al original.

El propósito inicial: ofrecer a las audiencias contenidos de su interés en diversos horarios para verlos por primera vez o de nueva cuenta según los intereses. El propósito secundario: explorar alternativas que, a corto o mediano permitieran incorporar el 40 a Azteca; de esta manera, la televisora del Ajusco sería más competitiva frente a Televisa

Percatarse de este escenario pudo ser la única razón para romper el convenio que durante casi dos años dio vida a Azteca 40, entre audiencias y anunciantes. Adicionalmente, la nueva imagen convenida con el socio capitalista influyó también en la percepción sobre la programación: acostumbrado a la prioridad informativa, el teleadicto a CNI de pronto se enfrentaba a la oferta programática de Azteca; imposible asegurar que el detalle influyó en la decisión de rescindir el convenio.

La decisión tomada por los directivos de CNI condujo al presidente de TV Azteca a dirimir la deuda en un laudo internacional que, en diciembre del 2002, aparentemente le dio la razón. Sin aviso de por medio, los enviados de Salinas Pliego tomaron las instalaciones del 40 ubicadas en el Cerro del Chiquihuite y bajaron la señal sin previo aviso.

Además de los ataques a las vías generales de comunicación y a los trabajadores, con esta actitud se violaba también un acuerdo internacional: bajar una señal televisiva por un lapso aparentemente indefinido

Y si bien Salinas Pliego y Moreno Valle dialogaron vía la mediación del secretario de Gobernación, los términos del acuerdo no se hicieron públicos. El regreso de la programación se tomó como un indicador de que las cosas se encauzaban de nueva cuenta. Por lo menos en apariencia; lo cierto es que después del problema con Salinas Pliego –que aún continúa-, CNI perdió buena parte de los anunciantes que conservaba5.

La debacle económica se precipitó, al grado de producirse reiterados emplazamientos a huelga conjurados en su momento. Los adeudos a sistemas de televisión de paga, trabajadores e instancias gubernamentales7, condujeron a los trabajadores sindicalizados del canal al escenario menos previsto por sus directivos: la huelga como recurso para recuperar al menos parte de lo  perdido. Una huelga que, por lo demás, pone a Javier Moreno Valle en riesgo de perder la concesión7. De ser así, comienzan a hacerse presentes los interesados en tener presencia en la televisión de paga capitalina, con posibilidades de ser recibidos en el interior del país previo pago a las compañías que están en contacto con los suscriptores.

Conclusión

Sin lugar a dudas, los problemas financieros arriba descritos influyeron en la situación financiera que obligó a los trabajadores de CNI a estallar la huelga. Adicionalmente, es probable que haya habido otro tipo de factores financieros que se orientaron en este mismo sentido: a final de cuentas, una mala administración del canal.

Y si bien los trabajadores sindicalizados han sido la cabeza visible del conflicto, éste se evidenció también mediante otras vías, la más palpable, la pérdida de programas y/o colaboradores que prefirieron retirarse –o migrar a otros canales-, ante la promesa incumplida de que el pago vendría tarde o temprano. Los afectados decidían si hacían públicos sus motivos o si los ocultaban bajo excusas cuya fragilidad las debilitaba frente a los conocedores del problema.

Todo indica que a la fecha –días después de estallada la huelga- hemos visto poco sobre cómo se desenvolverá el conflicto; de hecho, hace apenas unas semanas que la Junta de Conciliación y Arbitraje declaró existente el conflicto. Con este dictamen, se le da una especie de salvoconducto para seguir adelante, aunque por el momento no haya claridad –ni ofrecimiento alguno- sobre el pago de los adeudos.

Previsiblemente, CNI Canal 40 ya no regresará a nuestras pantallas tal como lo teníamos identificado; incluso puede preverse el escenario de que regrese con siglas, programación y conductores renovados.

Existen suficientes elementos como para argumentar que la razón asiste a los trabajadores y es deseable que sus demandas sean atendidas. Y, en el recuento de los daños, no puede perderse de vista que se pierden alternativas programáticas importantes que ya habían conquistado audiencias, aunque seguramente cuestionados por los detractores de Moreno Valle y/o su equipo de trabajo.

En resumidas cuentas, a los grandes perdedores del conflicto previamente señalados habrá que sumar a la audiencia8.

Un último punto a considerar dentro de este apretado escenario. Apenas al día siguiente de la huelga de Canal 40, dos columnistas financieros denominaron el problema como “Crónica de una Huelga Anunciada”

Seguramente anunciada para ellos, dada la temática sobre la que escriben y comentan en sus respectivos periódicos y programas radiofónicos. Lo cierto es que el hecho tomó desprevenida a una parte de la audiencia, básicamente la que no vio CNI Noticias el miércoles 18 de abril, justamente cuando Ciro Gómez Leyva invitó a sus televidentes a estar al tanto sobre lo que sucedería al día siguiente. Es más, podría ser que no pasara nada y que en encuentro nocturno se repitiera como el ritual de todas las noches. Adicionalmente, la información publicada en la prensa capitalina ha sido escueta, mientras que los columnistas y articulistas que se han ocupado del conflicto tienen una posición al respecto, antes de que el televidente lector esté al tanto de sus avances.

Dicho de otra manera, pareciera que –por el tratamiento que la prensa capitalina le ha dado al conflicto de Canal 40- hay poco interés, por acercar al lector al tema y, en consecuencia, por incorporarlo a la agenda temática del medio. Un hecho que no es aislado: al parecer la agenda de los medios sobre los medios suele ser fragmentada y limitada, más por interés del columnista que pensando en el lector11. Y si comienza a ser una constante, será importante ver sus implicaciones en la manera en que se construye la realidad sobre ese acontecimiento, misma que será unilateral y necesariamente parcial. Ojo, empecemos a documentar los casos.

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Televisión Azteca Canal 28

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